Después de un lustro y en evidente estado de deterioro previo, la emblemática balsa del Balneario Municipal volvió a ocupar su lugar frente a las costas de Antofagasta. Este retorno marca un hito para la comuna y para varias generaciones de bañistas que crecieron con este tradicional mobiliario marino.
La estructura consiste en una plataforma cuadrada de 10 por 10 metros, con capacidad para 200 personas. El equipo a cargo recuperó y modernizó la instalación por completo, para mantener su esencia como uno de los símbolos más importantes del borde costero local.
Para esta nueva etapa, el diseño incorpora múltiples elementos para mejorar la seguridad y durabilidad. La plataforma cuenta con zonas de descanso, ocho escaleras de acero inoxidable, un anclaje reforzado con dados de hormigón y ánodos de sacrificio que prolongan la vida útil del sistema de flotación. Además, suma un moderno sistema de tachas de iluminación que permite su uso seguro durante las noches de playa.
El alcalde Sacha Razmilic explicó que el proyecto también resolvió aspectos legales y de propiedad intelectual que mantenían frenada la iniciativa. "Rectificamos el problema, arreglamos ese punto negro que tenía el municipio con este proveedor. La balsa ahora está prácticamente hecha de nuevo, está en el mar, vuelve al balneario", destacó el jefe comunal, quien también agradeció al Puerto de Antofagasta por resguardar la estructura durante el extenso periodo de inactividad.
La balsa original se instaló en la década de los setenta y permaneció por más de 30 años como el principal atractivo del sector. Tras intentos fallidos de reemplazo con estructuras modulares en 2017 y 2018, sumado a su desanclaje definitivo en mayo de 2021, su ausencia se hizo notar. Hoy, con los primeros piqueros de los veraneantes, la ciudad recupera un punto de recreación fundamental y una pieza clave de su memoria colectiva.

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