El nexo entre los jóvenes del ex Sename y las bandas criminales: cómo reinsertar a aquellos adolescentes que ya están dentro del ambiente delictual
Lautaro Tapia Muñoz
Hay que tener en cuenta que
uno de los aspectos que hace que los jóvenes se vinculen con estas bandas no
son las ganas por ser de una de estas organizaciones, sino por la vida que
estos les ofrecen. Es urgente implementar políticas públicas que
hagan del vínculo joven-banda criminal cada vez más esquivo.
Hace alrededor de un mes se dio a conocer la dolorosa noticia sobre la
muerte de un joven de 14 años a manos de una banda criminal. El joven, que se
había fugado de un centro del Servicio Mejor Niñez (ex Sename), terminó muerto
de manera cruel por un aparente “ajuste de cuentas” entre organizaciones
criminales. Ante esto nos preguntamos, ¿Cómo resguardar a los jóvenes de las
bandas criminales? ¿Qué hacer para que estos no se vinculen con dichas organizaciones?
Mario Carroza, fiscal de la Región de Arica y Parinacota, señaló que este
no fue un homicidio ocasional, hubo planificación y mucha crueldad, vinculando
este hecho al crimen organizado. Anuar Quesille, el Defensor de la Niñez,
apuntó a la responsabilidad del Estado a la hora de proteger, garantizar la
seguridad y reparación integral de los jóvenes.
Sename o el nuevo Servicio de Reinserción Juvenil busca reinsertar a los
jóvenes, reparar, poniendo el foco socio-educacional para integrar a la
sociedad a los que están bajo su custodia. Sin embargo, existen
dificultades como los contextos sociales que viven los adolescentes, el entorno
en el cual muchas veces se desenvuelven, lo que hace complejo acompañarlos
luego de su salida o incluso en alguna fuga de los centros.
Entorno físico
La Encuesta Longitudinal de Primera Infancia (ELPI) de 2017, da a
conocer que el 39% de los niños y niñas entre 6 y 12 años vive en barrios con
violencia crítica; un 11% vive en barrios con violencia ocasional y un 51% en
barrios sin violencia. Números que evidencian que la mitad de los niños y niñas
están expuestos en un entorno con violencia cotidiana.
Este escenario se puede explicar con el aumento del crimen organizado a lo
largo del país en los últimos años, situación que a los NNA (niños, niñas y adolescentes) afecta de manera
directa, siendo utilizados por bandas que ven en su vulnerabilidad una
oportunidad para lograr sus objetivos. Los jóvenes son manipulados fácilmente
por el contexto en que viven, de pobreza, desigualdad y violencia estructural,
lo cual los hace más propicios para este rol.
La Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) apuntó a tres factores que
facilitan la puesta en marcha del crimen organizado. Primero la pobreza y
exclusión social, caracterizado por fuertes desigualdades sociales y la
ausencia de Estado. En segundo lugar, la infiltración de las estructuras del
crimen en organismos del Estado, y por último, la impunidad, siendo estas
causas estructurales del crimen organizado.
En esa línea, este es un problema intersectorial, donde el Estado tiene un rol fundamental, pero también los organismos judiciales, ONG’s, además del rol de la sociedad. Pero, ¿Cómo hacemos para lograr la reinserción de niños/as y adolescentes que ya están vinculados en alguna organización criminal?
Reinserción y Estado
Estamos ante un problema muy complejo y que por lo tanto requiere de
soluciones transversales, donde deberían estar implicados el Ministerio de
Salud, de educación, Mejor Niñez, fundaciones vinculadas a la infancia,
Ministerio de Seguridad, entre otros, con la misión de resolver un tema que
requiere un cambio estructural bien complejo, pero que apunte a funcionar a
largo plazo.
Marcelo Sánchez, ex gerente general de la Fundación San Carlos de Maipo, y
actual subsecretario de la Niñez, explicó que reinsertar es una tarea compleja,
pero que prevenir significa llegar antes. Efectivamente 3 de cada 10 NNA han
reincidido por diferentes factores, pero Sánchez apunta que hay un periodo
de tiempo en que los niños y adolescentes delinquen y es clave determinar esa
reincidencia. Pero el foco lo pone en educar, reconstruir vínculos, tener apoyo
de especialistas, entre otros factores.
Según un estudio del Centro de Justicia y Sociedad de la Universidad
Católica y Unicef (2023), se identificó que cada adolescente que comete delitos ha
experimentado múltiples vulneraciones en su vida. Las necesidades económicas
extremas son un factor para empezar a cometer delitos, pero, como decíamos
antes, también incide vivir en un entorno marcado por la violencia normalizada,
pudiendo ser el barrio o incluso el hogar.
La reinserción en los centros de Sename está fallando, los jóvenes son
atraídos por el dinero fácil que otorgan las organizaciones. Sabemos que los
jóvenes están siendo víctimas de un sistema que los posiciona en una situación
frágil y violenta. Las soluciones están estudiadas y a la vista, pero suelen
ser muy complejas a la hora de llevarlas a la práctica, y es que la prioridad debe
ser la reinserción con varios ministerios organizados, con actores privados y
organizaciones sociales con capacidad para decir a los jóvenes que la educación
es la vía para frenar la violencia.
Si existe menos desigualdad social, habrá menos crimen. Si hay más
educación, habrá menos jóvenes con necesidad de unirse a una organización
criminal. Pero como reitera Quesille, estos cambios deben ser estructurales y
para ello es necesario un trabajo intersectorial con salud, municipios y
educación.
Referencias:
https://justiciaysociedad.uc.cl/wp-content/uploads/2026/01/Informe-Reclutamiento_Etapa136-2.pdf

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